viernes, 19 de marzo de 2010

Revolucion de la Musica


Mario Baltasar le cambia el método a la música


El músico es un tapatío que ha desarrollado un sistema de lectura y escritura de música que desecha al solfeo. Asegura que su teoría cambiará la manera de aprender a interpretar música. Hoy arranca un ciclo de conferencias.

Guadalajara.- Amantes de la música: la revolución ha llegado”. Tal es el mensaje que tiene Mario Alberto Baltasar Ochoa para todos aquellos que dedican su vida al estudio de la música y para los amantes de dicho arte. Mario es un músico tapatío que desarrolló durante más de 20 años un sistema de escritura musical que contradice las mismas bases de la música, como se ha entendido desde hace siglos y hasta nuestros días. Tome asiento. Respire en tres tiempos a un compás más bien ralentizado. Ahora sí, ponga atención: de acuerdo al sistema desarrollado por Baltasar, en algunos años no existirán más los pentagramas, no más claves musicales ni armaduras de semitonos sostenidos o bemoles. De ese tamaño es la apuesta. Y a partir de esta noche, el osado tapatío ofrecerá un ciclo de conferencias en donde los asistentes desvelarán las formas y fondos de lo que ha tenido a bien llamar Música Natural.

“Para conocer de manera profunda la música hay que invertir mucho tiempo, prácticamente toda la vida. No cualquiera tiene acceso a ella. En primer lugar, hay que tener una cierta estabilidad económica para luego tener el tiempo suficiente y estudiar, estudiar y estudiar. Si lo piensas, hay muchos excluidos en el proceso. Existe un cancionero que se llama Toca Todo, desarrollado por Julián Carrillo con el sistema de los enteros. Ahí basé mis investigaciones, Carrillo no lo desarrolló más porque sus intereses se fueron por el descubrimiento del sonido trece”, explica el músico tapatío.

Lo que ha desarrollado Baltasar es un método de escritura musical a través del cual no es necesario conocer los símbolos de escritura convencionales. Es decir, no hay pentagrama, no hay claves musicales, no hay armaduras, no hay accidentes tonales en el transcurso de la pieza. Lo único que hay es una línea recta y números que representan sonidos y se escriben arriba o debajo de la línea. En un solo golpe de vista, el lector puede abarcar nueve octavas: más de las que hay en un piano. “Después de Bach, la historia de la música sólo se ha complicado, porque el lenguaje se complicó innecesariamente. Pero esa aparente dificultad no es más que un mito. Las personas que han conocido el método que propongo, en un plazo de seis meses ya están interpretando piezas de Beethoven, Bach, Rachmaninov y Mozart. El filtro de la escritura se pierde y el diálogo entre el lector y el compositor es directo”, sentencia Baltasar, quien acepta que en el camino ha habido contrapesos. “Por supuesto, sobre todo de la gente de música. Imagínate qué se siente que algo a lo que has dedicado toda tu vida alguien más tiene acceso en cuestión de semanas. Lo cierto es que este método logra es la democratización de la música. Hay una verdad: cualquiera puede interpretar cualquier melodía, o por lo menos leerla y saber cómo suena. Probablemente no me toque verlo, pero creo que es cuestión de tiempo para que la música se escriba en este sistema”, concluye. Por lo pronto, Baltasar ha protegido la idea y conserva los derechos de autor. Actualmente se encuentra en pláticas con la marca Yamaha para difundir y desarrollar un software con el que se transcriba todo tipo de pieza al nuevo sistema de escritura.

A partir de esta noche, Baltasar Ochoa compartirá sus conocimientos en el ciclo de conferencias Música Natural, que se desarrollará a lo largo de 2010 en la Casa Museo López Portillo. La cita será todos los jueves de la tercera semana de cada mes en punto de las 20:00 horas.

Nota Original: Milenio

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